VALLE DE CABUERNIGA

Este itinerario parte de Torrelavega, a 26 Km de Santander y toma la carretera N-634 en dirección a Oviedo, llegando en primer término a Puente San Miguel, capital del municipio de Reocín. En su Casa de Juntas, se gestó en el siglo XVIII la provincia de Cantabria. En esta localidad tiene su origen la familia Botín, cuya finca atesora un jardín botánico de excepcional belleza.

CabuernigaQUIJAS (A 3 km de Puente San Miguel) Pertenece al municipio de Reocín, y tiene un destacable conjunto arquitectónico en el alto del mismo nombre. Pero su patrimonio lo constituye el Palacio Torre de Bustamante, junto al río Saja y en medio de un paraje de excepcional atractivo.

BARCENACIONES (A 3 km de Quijas) Asentado a un lado del río Saja, su agradable y bien cuidado conjunto urbano permite disfrutar de un placentero paseo observando sus hermosas casonas de piedra. Destaca su iglesia parroquial con su excelente retablo. Los domingos discurre gran cantidad de gente gracias a su mercado con variada gama de productos autóctonos. A su salida nos podemos encontrar el puente sobre el Saja en Golbardo, el primer puente de España construido en hormigón.

CabuernigaLUZMELA (A 7 km de Barcenaciones) Capital del municipio de Mazcuerras, ha sido renombrada por situarse en este lugar la trama de la novela "La niña de Luzmela", aunque los lugareños prefieren la denominación de Mazcuerras, término que corresponde a Malcoria, punto de partida de los Foramontaneos que poblaron Castilla a principio del siglo IX. Sus caminos y las fachadas de sus casas son adornadas generalmente en esta tierra con flores de bellos colores y formas.

CABEZON DE LA SAL. Sus origenes se remontana a los tiempos de la invasion romana; y de una medida de esta epoca procede su nombre: "el cabezón". En 1497, la ciudad recibe el título de Villa del Fuero Real. Su principal interés histórico viene dado por la explotación de sus pozos de sal, en Cabezón, Vernejo y Carrejo, principales nucleos salineros de Cantabria.Cabezón de la Sal Durante mucho tiempo, Cabezón ha mantenido una privilegiada posición económica dada su situación geográfica, ya que la localidad fue una de las paradas de la llamada "ruta de los Fomamontaneos", y ello dio lugar a que en la villa se estableciesen personas de diversos oficios, conviertiéndose en la actualidad en un destacado centro comercial, sobre todo a raiz de crearse nuevas y poderosas industrias que proporcionan a la villa gran riqueza y progreso económico. Cabezón de la Sal ha sido considerada como una de las localidades que con mayor entusiasmo ha sabido mantener las tradiciones de Cantabria, así en 1979, su ayuntamiento es el primero en solicitar la Autonomía para la región. Debido a la gran riqueza forestal de los alrededores, siempre se ha desarrollado una gran tradición artesanal, destacando la fabricación del rabel, instrumento típico regional.

CARREJO (A 5 km de Luzmela) Lugar del municipio de Cabezón de la Sal, nos recibe con la impresionante portalada de los Haces. Aquí está también el Museo Regional de la Naturaleza de Cantabria, emplazado en el restaurado palacio de Pedro de Ygareda, del siglo XVIII.

UCIEDA (A 4 km de Carrejo) Pertenece al municipio de Ruente, y está enclavado en pleno valle de Cabuérniga. En ésta zona se puede degustar el guiso regional por excelencia: "el cocido montañés", y sobre todo en estos parajes goza de reconocida fama. Al final de la carretera y tras diversas casonas podemos descubrir un fascinante bosque repleto de hayas y robles que nos introduce en el Parque Natural Saja-Besaya, dentro de la Reserva Nacional del Saja, la reserva cinética más extensa de España.

RUENTE (A 5 km de Ucieda) Capital del municipio del mismo nombre, posee apreciables muestras de arquitectura civil, como la Casa de la Nogalea, así como un notable edificio rústico del siglo XV. Merece la pena visitar "La Fuentona", una sugerencia de agua natural, catalogada como punto de interés geológico, además del puente de ocho arcos por donde circula el agua con gran vivacidad.

CabuernigaBARCENA MAYOR (A 22 km de Ruente) Apacible aldea que representa un notable ejemplo de conservación del mundo rural de Cantabria. Declarada monumento histórico-artístico en 1979, por sus calles sólo pueden circular los vehículos de los residentes, y vale la pena aprovechar los paseos a pie y contemplar sus empedradas calles, fachadas, solanas, escudos, así como sus bien conservados lavaderos, cuadras, socarreñas, hornos de pan, etc. La piedra y la madera, tan abundante y rica en la zona, se funde con la creación sobria, repleta de historia y colmada de encanto.